Opinion

De retórica ya está bueno

Este domingo, ¡al fin!, el Partido de la Liberación Dominicana concluyó un dilatado ejercicio del poder con tantas luces como sombras. Cuando llegaron por primera vez al gobierno la mayoría de los peledeístas eran pobres o de clase media, pero humildes, solidarios y prometedores, aparentemente dispuestos a sacrificarse por la nación..

Sin embargo, desde que cogieron la sartén por el mango fueron cambiando, se creyeron eternos e invencibles, los más sabios, los más prepotentes, y olvidaron la filosofía del profesor Juan Bosch. Hoy difícilmente haya un dirigente o miembro del comité político de esa organización, entre otros tantos, que no haya enriquecido o que sustente los principios fundamentales en base a los que dieron origen a un Partido que surgió bueno y esperanzador, se hizo respetable por la solidaridad, el sacrificio y los postulados que esgrimían. Todo eso lo echaron al zafacón incluso los dinosaurios que, como sabandijas, siguen apertrechados en la organización.

El dispendio de los fondos públicos, las componendas y la corrupción exhibiendo y presumiendo delante de los ojos de todo el pueblo se volvieron cosas comunes, y el ya ex presidente de la república Danilo Medina se hizo dueño y señor tejiendo una sucia componenda con el solo propósito de destruir al doctor Leonel Fernández, tres veces presidente de la república.

 

Para alcanzar el propósito que, como rencor de ofidio había diseñado, Danilo compró prácticamente al comité político en pleno y se valió de todos los artificios e inmoralidades para sacar del Partido a Leonel, cosa que logró, aunque por un precio muy caro, y debido a eso ya están fuera y con grandes riesgos de ser procesado por la justicia, como lo está pidiendo el pueblo.

Hoy uno de los políticos más deshonrados culpa del fracaso a Leonel Fernández, porque, según él, se fue y dividió al Partido. Buen ingrato y presumido que enriqueció desde el primer gobierno, 9-2000, y que entonces tenía en los tribunales más de cien demandas porque, como Tres Patines, vendía y vende terrenos hasta en el mar.

En el discurso de toma de posesión el nuevo Jefe del Estado fue enfático al señalar que los que robaron los fondos del Estado tienen que ser sometidos a la acción de la justicia. Ojalá sea, ojalá.

La sociedad civil ha asumido no solamente la divisa de que sean condenados en los tribunales, sino que también sean despojados de los dineros que no les pertenecen, e incluso muchos de los comentaristas de radio y televisión que representan a esa sociedad han llegado a expresar que si a más tardar en enero del 21 no hay ni un solo preso tomarán las calles otra vez para protestar.

Durante toda la transición una de las mayores peticiones que le hicieron al presidente Luis Abinader era que la magistrada Miriam Germán Brito fuera designada procuradora general de la república, y el primer mandatario no solamente la designó en la posición, sino que nombró a la muy responsable Yeni Berenice Reynoso como procuradora adjunta.

Ambas fueron las primera s en ser juramentadas en presencia de las nuevas autoridades y el licenciado Abinader les dijo en tono casi enérgico que ellas eran independientes para tomar las decisiones que consideraran justas de acuerdo a la ley.

No creo que en este país haya quien dude de la integridad de la doctora Germán Brito, pero se olvida que fue ella quien mandó para sus casas a todos los sometidos por los casos Odebrecht alegando insuficiencia de pruebas de parte del ministerio público.

Me parece que las bocinas de la entonces oposición (porque también la oposición tiene sus bocinas) tomaron solo en consideración los atropellos en los que el poder incurrió ante la dama y no su larga carrera en la judicatura y estuvieron amenazando con ese nombramiento como si viniera el cuco y no una dama juiciosa y responsable.

Podemos decir que aquí los políticos son los mismos, solidarios entre sí, compinches por no decir cómplices, se cubren, se protegen, y como dijo Balaguer una vez: son como los judíos, pelean de día pero en la noche duermen juntos; además, dice el refrán que una sola golondrina no hace verano y ningún funcionario nunca tendrá verdadera independencia mientras sea designado por decreto del ejecutivo.

No soy abogado y jamás he pretendido serlo, pero entiendo que solo modificando la Constitución de la República y creando ciertos artículos a su favor, es la única manera en que un jefe del ministerio público o cualquier otro funcionario puedo actuar con verdadera independencia. La independencia del juez no es de palabras, sino que debe ser consignada de manera más amplia y clara en la carta magna.

La propia Miriam Germán dijo, luego de ser juramentada, que no es persona de venganzas ni de odios ni rencores, pero que actuará de acuerdo a la ley. Ya veremos.

No la conozco, no soy su amigo y quizás personalmente nos hemos saludado dos o tres veces en un supermercado o en una librería, pero tengo de ella y de Yeni Berenice la mejor de las impresiones y el respeto debido.

Temo que la nueva procuradora se queme en la posición si no puede desarrollar los procesos que le sean sometidos por el gobierno y por la misma sociedad civil que tanto la ha aupado después de lo sucedido en el consejo nacional de la magistratura. Ella deberá actuar, decidir, escoger o renunciar si siente que le atan las manos o le piden o insinúan desde palacio algo con lo que no esté de acuerdo.

Lo peor es que esos grupos enquistados en diarios y programas de radio y televisión le están exigiendo demasiado, y demasiado rápido, como si de una máquina se tratara y no de una profesional que, por más que conozca la intríngulis del sistema judicial, tendrá que estudiar, reflexionar, pensar e interpretar los expedientes que le sean sometidos, si es que le son sometidos, y discernir el destino a seguir de cada uno.

El nuevo gobierno tiene apenas horas y la mayoría del gabinete no se ha estrenado aún, pero Abinader parece tratar las cosas con carácter y se ha hecho acompañar de personas no quemadas en el ejercicio de la política. Casi todos son desconocidos para el pueblo, son jóvenes y el presidente les ha hecho la advertencia de manera enérgica: Quien se equivoque en el manejo de los fondos públicos será destituido y sometido a la justicia. Ya veremos, digo, ojalá así sea o que nadie se equivoque.

Digo que ojalá así sea porque no hay un solo presidente dominicano que después de ser juramentado no diga cosa igual en su discurso. Sin excepción, todos han dicho eso y ya conocemos los resultados, palabras de un instante, luego muertas e inservibles.

No soy incrédulo en cuanto a las posibilidades de algunas investigaciones y/o sometimientos, pues todo parte de la presunción de inocencia hasta que no se demuestre lo contrario.

Como buen dominicano deseo éxitos al presidente Luis Abinader, y aplaudo cualquier iniciativa tendente a proteger los bienes públicos y un ejercicio sano y sabio del poder porque para eso este pueblo votó por él (o en contra del PLD) y espero que no deje rodar su palabra y que las promesas hechas al país no hayan sido asuntos de candidato en campaña, sino de una regia voluntad política de enderezar muchas cosas que, que terribles y frustratorias, aquí ya ahora parecen normales por frecuentes.

Una copa de un buen cabernet sauvignon porque las autoridades cumplan con sus responsabilidades, por la renovación de la esperanza nacional y porque hagan reales aportes al desarrollo de la nación y a la sociedad dominicana, harta de burlas y desengaños, maltratada y pateada por tantos insensibles y descarados enganchados a dirigentes políticos, pero que todavía conserva la esperanza ahora renovada.

Ahora se impone la acción porque de retórica ya está bueno.

reyesvasquez23@hotmail.com 

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