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El COVID-19 puede ayudar a que Pujols no pierda más terreno en promedios

Albert Pujols dice que si se quejara por no llegar a los 700 jonrones Dios lo castigaría por “malagradecido”, una de muchas formas que tiene de quitarse presión, de evitar una señal de aspiraciones individuales en un deporte de conjunto.

Se lo hizo saber a la audiencia de Grandes en los Deportes la semana pasada y para Dionisio Soldevila sacarle algo de las estadísticas que le enorgullecen tuvo que emplearse bien a fondo, repetirle preguntas al derecho y al revés para que revelase dos de ellas: no poncharse 100 veces en una campaña y batear .300, como le pidió su primer dirigente, Tony La Russa.

FanGraphs utiliza 38 estadísticas ofensivas tradicionales y 133 de última generación para evaluar a un bateador sin entrar en las subdivisiones situacionales y Baseball-Reference las reduce a 39, pero Pujols defiende su visión tradicional de leer el juego y apela por la clásica Triple Corona.

Si bien el recorte que puede tener la temporada 2020 si se llegara a disputar por los efectos de la pandemia COVID-19 le robaría a Pujols una cantidad de turnos importante que reduciría las opciones de acercarse a los 700 vuelacercas (tiene 656) también este escenario puede ayudarle a evitar que uno de sus grandes adornos se siga deteriorando.

Cuando el inicialista comenzó su actual contrato en California (2012) presentaba un astronómico average de .328 cosechado en una década con los Cardenales (2002-2011). Pero desde entonces ha perdido 28 puntos y ya está en el filo de la frontera (.300).

Ha cedido una media de 3.5 por campaña, con mayor velocidad en 2015 cuando solo promedió .244. De mantener la tendencia y jugar las dos últimas campañas que resta de su pacto de US$244 millones finalizaría con promedio de .293.

Lo cierto es que la última vez que Pujols alcanzó ese umbral fue en su penúltimo año en San Luis (2010 con .312).

El bateo no es el único porcentaje que se ha afectado con ese bajón ofensivo. Este ha arrastrado también los promedios de embasarse (OBP en inglés) y extrabases (slugging), que a su vez se traducen en menor OPS (la suma de ambos).

El Pujols de San Luis fue uno de un OBP de .420, pero el .314 con los Angels lo lleva a una media en su carrera de .379. Cuando jugó en la Liga Nacional su slugging fue de .617, en la Americana bajó a .450 y frisa a casilla de por vida en .549.

Es dueño de una carrera tan brillante que supera los 3,000 hits, las 2,000 carreras remolcadas y los 600 vuelacercas que solo tendrá que esperar los cinco años mínimos para ingresar al Salón de la Fama.

Los dominicanos

En los 63 años de presencia dominicana en las Grandes Ligas hay 63 bateadores que agotaron al menos 3,000 turnos.

De ese grupo solo ocho han logrado mantener su promedio sobre .300. Se trata de Vladimir Guerrero (.318), Manny Ramírez (.312), Mateo Alou (.307), Manny Mota (.304), Moisés Alou (.303), Robinson Canó (.302), Pedro Guerrero (.300) y Pujols (.300).

Julio César Franco llegó a los 45 años (2004) en el umbral de los trescientistas, pero en las últimas tres campañas que jugó entre Bravos y Mets (2005-2007) solo pegó 129 hits en 488 turnos y cerró su cuenta en .298.

Franco bateaba .305 hasta 1990 y su bajo desempeño en las dos últimas temporadas de .258 (573/148) lo dejó en el borde.

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